
Resulta paradójico que la fuerza de la naturaleza que tantos inconvenientes parece provocar a nuestro devenir cotidiano, sin embargo me provoque una sensación de reconfortante bienestar.
Siento que el planeta nos lanza mensajes y que debemos saber interpretarlos. Por mucho que creamos dominar el planeta (mas que dominarlo, lo estamos destruyendo), siempre estaremos a capricho de que la naturaleza movilice a sus ejercitos de microseres, hormiguitas en forma de copos de nieve, o de agua, viento.... y logre detener a esos millones de seres humanos que deambulamos atolondradamente de un sitio para otro, completamente ciegos y ausentes...hoy la nieve nos despertó, y quizas alguno se sintio purificado con el manto blanco que le envolvía...
Y eso en el fondo, es bueno, muy bueno...
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