
Cuenca, ciudad levítica, la roca es tu vientre sobre la que te elevaste....Somos aire, aire y piedra, la simetría de lo asimétrico, naturaleza que nos abraza por los cuatro costados...
Tus hoces, balcón al abismo de la rojiza e incandescente piedra que proyecta la última luz del día mientras repiquetean las campanas del Salvador, ¿O son de la catedral?. Hoces, eternos miradores para el viajero, a un lado el Júcar, al otro el Huecar....y en tus empedradas calles, te buscaré, ahora y siempre....
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