
Alarcon te espera. Declarado patrimonio de la Unesco, el joven artista conquense Santiago Mateo sin el apoyo de casi nadie, un buen día se plantó en el pueblo y tras meses de insistencia le permitieron encerrarse en el que durante años sería su hogar, una iglesia en el centro del pueblo que permanecia decadas desacralizada y que había sido refugio durante la guerra civil.
La intervención realizada por este artista durante casi un lustro de trabajo convirtio el espacio en una espectacular alegoría de la creación, el nacimiento de un universo propio con murales de varios metros, un templo de color, donde el tiempo se detiene y quedas sometido al antojo de decenas de animales imposibles que te miran y te observan.
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