
Se habla mucho de la vida de los humanos, pero ¿Y la vida de los libros? Sin irnos muy lejos, quien le iba a decir a Plotomeo que sus mapamundi iban a ser testigos de una historia policíaca en el siglo XXI.
En Madrid, en cualquier excursión a la Cuesta de Moyano o las librerías de Viejo, podemos encontrar verdaderas joyas bibliograficas, libros que han sido participes de mensajes secretos, censuras, dedicatorias, tristezas, euforias, regalos de boda, etc....libros que fueron editados para ser leídos, pero ¿por cuantas personas? ¿en que circunstancias? Esos libros cambian de manos, de casas, de patrimonio, hasta que decadas después acaban como saldo en cualquier sitio, parecido a la vejez de las personas.
Hace unas semanas, mientras mataba el tiempo en un aeropuerto cualquiera, encontré en una librería despersonalizada tan propia de estos lugares, un libro que contenía algo extraño. Al abrir la tapa aparecía MVL y una rubrica, tres letras sin especial importancia si no fuera porque coincidía con las iniciales del autor Mario Vargas Llosa. El libro era "Los cuadernos de don Rigoberto" una edición del año 1997, es decir de hace diez años. ¿Donde demonios ha estado este libro estos 10 años?¿Será la dedicatoria del autor o por el contrario de un impostor? ¿Por qué lo firmo, cuando, para quién?
Ni corto ni perezoso busque en internet la forma que el autor firma sus libros,y que casualidad, que cierto, era MVL. Estábamos tras la pista correcta. Tras mucho meditar, he llegado a la conclusión que este ejemplar pudo ser testigo de una feria del libro, en la cual quizás permaneció bajo los codos del autor mientras desfilaba gente en la caseta, o de una presentación con el autor....no lo se....lo único que se, es que ese libro estaba allí para que alguien lo llevará, y al día de hoy, descansa en la librería encima de mi almohada....



